Nauticat Samothrace

moto velero

Los veleros Nauticat son construidos por el famoso astillero finlandés SILTALA YACHTS, en Riihikoski, cerca de la ciudad de Turku. Todos estos yates tienen en común una elaboración artesanal realizada por personal muy cualificado y con muchos años de experiencia, que cuidan hasta el último detalle para conseguir así unas auténticas joyas de la náutica.

El Nauticat 44 y 36 ambos diseñados por W. Aarnipalo acompañó más adelante al Nauticat 33. En 1975 nació el Nauticat 38. Calidad Insuperable. Barcos Personalizados al máximo.  Estos yates se realizan por encargo, para evitar así una construcción en serie que daría lugar a una pérdida de contacto con el cliente. De esta forma, el contacto con el futuro propietario es continuado durante el proceso de construcción, para que éste pueda incorporar aquellos elementos que desee y que mejor se adapten al uso que quiera dar a su yate.
El astillero SILTALA YACHTS está exclusivamente especializado en la construcción de veleros, labor que realiza desde hace más de 30 años, lo que los sitúa como uno de los más experimentados del mundo en la construcción de veleros. Sin embargo, su objetivo nunca ha sido la producción masiva en serie, sino la construcción de un yate de muy alta calidad, adaptado a los intereses del futuro propietario. Se trata, por lo tanto, de un yate muy exclusivo, capaz de superar difíciles pruebas en las que otros quedarían eliminados.  En primer lugar, hay que destacar su diseño, muy marinero, y realizado por uno de los mejores equipos de arquitectura naval del mundo. Ello permite asegurar que hay pocos veleros tan estables como los Nauticats, que son capaces de recuperar su posición de equilibrio estable aún en situaciones de gran peligrosidad en la mar, en las que otros veleros tendrían muchas posibilidades de ser tumbados e incluso hundirse.

   

Otra característica muy importante a destacar, es la construcción de su casco, realizada manualmente usando GRP. Por otro lado, el astillero refuerza especialmente, aquellas zonas del caso que puedan estar sometidas a condiciones más duras o bien pudieran ser afectadas por un impacto en la mar. En este sentido, existen experiencias de clientes que han colisionado con pequeños arrecifes, y éstos han sido destruidos sin que el casco sufra daños estructurales que pongan en peligro su estanqueidad.

Una prueba importante de la robustez del casco, se realizó recientemente en las aguas congeladas de Finlandia, y se comprobó que un Nauticat era capaz de romper una capa de hielo durante su avance, abriéndose así camino por el mar helado, sin que ello afectara a su estructura ni a su seguridad. Todas estas hazañas de los Nauticats se deben, fundamentalmente, a una construcción muy esmerada, que cuida el detalle, y que no escatima en medios ni en materiales para dar lugar al yate de mayor calidad y reconocimiento del mundo.

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